El claustro académico de la décimo séptima generación representó un hito fundamental en su camino de formación. Durante cuatro jornadas de trabajo intensivo, nuestros alumnos se sumergieron en una experiencia diseñada para trascender la teoría y llevar el Coaching Ontológico y Organizacional al plano de la vivencia personal.
A través de dinámicas que exploran la coherencia entre cuerpo, emoción y lenguaje, el grupo logró consolidar herramientas críticas para su certificación, pero, sobre todo, generó un espacio de conexión humana profunda. Este registro captura el esfuerzo, la vulnerabilidad y el compromiso de una generación que entiende que el aprendizaje real ocurre cuando compartimos historias, risas y desafíos en comunidad.










