Este claustro académico fue una instancia excepcional, donde las trayectorias de las generaciones 18 y 19 se cruzaron para crear un espacio de aprendizaje expandido. Al unir a estos dos grupos, la experiencia de formación en Coaching Ontológico y Organizacional se enriqueció con una diversidad de miradas y vivencias que potenciaron cada dinámica de trabajo.
Durante estos cuatro días de inmersión total, los alumnos no solo profundizaron en la tríada de cuerpo, emoción y lenguaje, sino que también experimentaron la fuerza de la red. El registro que compartimos aquí refleja la sinergia de dos generaciones caminando hacia un mismo objetivo, demostrando que el crecimiento personal se multiplica cuando aprendemos a mirarnos y escucharnos en conjunto. Una experiencia única que fortalece nuestra identidad como Escuela.










