El claustro académico de la onceava generación representó un espacio de integración definitiva para nuestros alumnos. En CMG Consultores, entendemos que llegar a esta instancia requiere de un compromiso inquebrantable con el propio desarrollo. Durante cuatro días, la G11 trabajó en la sintonía fina de sus competencias, profundizando en cómo la coherencia entre el lenguaje, la emoción y el cuerpo es la clave para una intervención organizacional efectiva.

Este registro es el testimonio de un grupo que ha sabido transformar la teoría en maestría personal. A través de dinámicas de alta inmersión, los estudiantes pusieron a prueba su capacidad de sostener procesos de coaching con presencia y solidez. Celebramos a la undécima generación por su entrega y por demostrar que el camino del coach es un viaje de constante refinamiento y autodescubrimiento.